Optimizar procesos industiales

Es frecuente encontrar empresas que por perseguir óptimos locales, terminan produciendo el efecto indeseable de obtener una caída en la eficiencia global de la empresa. Para evitar esto es fundamental pensar a la empresa como un flujo y entender que un recurso ocioso no es un desperdicio sino que las eficiencias locales son las que llevan al desperdicio.

Este nuevo paradigma de trabajo se enfoca en buscar cuál es el cuello de botella actual de la organización, pudiendo ser este una parte interna del proceso de producción  o un elemento externo como un proveedor o el propio mercado por su baja demanda.

La visión clásica de los procesos, lleva muchas veces a evaluar el cambio de una máquina con la disminución de las horas que le lleva a esta cumplir con su tarea. Sin embargo, esa disminución puede repercutir en tiempo ocioso sin incrementar la producción general de la empresa. Al mismo tiempo se comete el error de evaluar el reemplazo de una máquina que es un cuello de botella como una reducción de costos cuando en realidad esta debe analizarse como un incremento en las ventas.

El proceso de la mejora continua es el siguiente:

  1. Identificar la restricción
  2. Decidir cómo explotarla
  3. Subordinar todo a la decisión “2”
  4. Elevar la restricción (lo que suele implicar un costo)
  5. Regresar al punto 1

Este proceso debe aplicarse constantemente para evitar caer en “vicios” de la producción.

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